Pediatría

Ambliopía: ojo vago

Es una disminución de la agudeza visual sin que exista ninguna lesión orgánica que lo justifique. También suelen tener un déficit del contraste y de la acomodación. Frecuentemente, el otro ojo no es normal, pero presenta déficits pequeños.

El sistema visual

Desde el cerebro salen dos nervios ópticos que van a los ojos. Cuando el nervio llega al ojo, por la parte de atrás, entra dentro del globo ocular y se abre como si fuera una parabólica, cobren todo el interior del ojo. Esta piel que cubre el interior del ojo la llamamos retina. La retina está formada por once capas de células muy especiales, que tienen la función de recoger las imágenes que le llegan y transformarlas mediante unas reacciones químicas en señales eléctricas que se envían a través del nervio óptico al cerebro, donde realmente vemos.

Esta retina tiene una parte muy pequeña, de 5 milímetros de diámetro, la mácula, que es la zona de máxima visión del ojo. Se encuentra justo detrás de la pupila del ojo y es “el punto de mira” del ojo. Este sistema visual, es muy complejo y se acaba de desarrollar entre los cuatro y seis años de vida. Si durante estos primeros años hay alguna anomalía que ocasiona que no llegue la imagen clara en la mácula, el sistema visual no se desarrolla bien y tenemos la ambliopía.

Las anomalías más frecuentes son: los estrabismos, defectos de refracción, y de privación.

Estrabismo

Hablamos de estrabismo en cuanto los dos ojos no están rectos mirando al mismo punto. Durante los seis primeros meses de vida pueden existir movimientos anormales transitorios de los ojos. A partir de esta edad, la persistencia de estos movimientos se debe evaluar lo antes posible.

Cuando un ojo no está recto, la imagen que entra en ese ojo no se forma a nivel de la mácula, sino en otra parte de la retina que no tiene la potencia visual de la mácula, y en consecuencia, ese ojo y ve menos .

A nivel del cerebro llega pues una imagen limpia y clara de un ojo, y una imagen borrosa del otro ojo. Al juntarse las dos imágenes en el cerebro, la imagen borrosa, “horroriza” la imagen clara y el cerebro ve mal o doble, hasta que el cerebro “cansado” de ver de este modo, inhibe la visión borrosa que le llega del ojo que está torcido y funciona sólo con la imagen clara. De esta forma tenemos el ojo ambliope. Las causas y los tipos de estrabismo son muchas. Podemos hablar por un lado de “tendencias” a girar el ojo: las tropas, y los estrabismos, en que el ojo está desviado. Hay ojos desviados de origen acomodativo, en que el ojo se desvía por un defecto de refracción (de gafas), por un defecto muscular, o por un defecto nervioso.

El globo ocular tiene seis músculos externos que dan los movimientos laterales, verticales y oblicuas. Estos doce hombros trabajan pareadas, si uno de estos músculos está más débil, o no le llega bien la señal nerviosa, los ojos no están rectas. Su tratamiento se basa primero en recuperar visión del ojo vago, y posteriormente dirigir los ojos. Para recuperar visión tenemos que hacer un estudio personalizado, y nos ayudaremos de penalizaciones del ojo bueno, practicando oclusiones, y con ejercicios visuales.

Una vez recuperada la visión, si persiste el estrabismo, en función de su cantidad, se deberá plantear su corrección quirúrgica. Evidentemente, cuanto antes se detecte y se trate, las posibilidades de recuperación son mejores.

Defectos de refracción

En cuanto un ojo presenta un defecto de refracción mucho más elevado que el otro, (ver el apartado de los errores de refracción) su visión es más borrosa y provoca una ambliopía de ese ojo.

Su tratamiento pasa en primer lugar, en corregir el defecto con gafas o lentes de contacto, y en segundo lugar, en estimularlo a base de ejercicios o forzando su actividad mediante penalizaciones (oclusiones) del ojo bueno.

Si hay un defecto refractivo importante en los dos ojos, especialmente astigmatismos elevados, pueden producir bajas visiones en los dos ojos.

Deprivación

Hablamos de Deprivación cuanto hay algo que impide la llegada de las imágenes en la retina.

La causa más frecuente es la catarata congénita pero opacidades corneales, inflamaciones intraoculares, hemorragia vítrea y la ptosis también se asocian a la ambliopía por deprivación visual. La ambliopía por deprivación es la menos frecuente pero la más grave y difícil de tratar.

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